11 trucos para ahorrar en la factura de la luz

Ahorra hasta 400 € al año en tu factura de la luz gracias a estos consejos infalibles.

8 min de lectura

Una vez que sepas cómo ahorrar en la factura de la luz, conseguirás ahorrar más de 400 € al año. Es un buen pellizco que te ayudará a alcanzar tus objetivos de ahorro. Y lo mejor de todo es que, en cuanto sepas cómo hacerlo, te darás cuenta de que recortar este gasto es muy fácil. Así que, si eres de los que se toman sus ahorros en serio, aquí te dejamos algunos consejos y trucos que te ayudarán a reducir tus facturas eléctricas.

Cómo ahorrar en tus facturas de la luz si vives en un piso

Para ahorrar en la factura eléctrica, la diferencia entre vivir en un piso y una casa no es demasiado grande. Se aplica el mismo principio. Si encuentras la forma de recortar tanto el consumo de agua como de luz, o de calentar tu hogar de forma inteligente, vivas donde vivas, te aseguramos que conseguirás ahorrar en tu factura eléctrica. Te explicamos cómo.

1. Lo primero es hacer una auditoría eléctrica

Antes de poner en práctica nuevos hábitos de ahorro de electricidad, es importante que te hagas una idea general de la cantidad de energía que estás consumiendo actualmente. Para ello, puedes utilizar una herramienta de auditoría online, descargar una app de auditoría o contratar a un profesional especializado en la materia. Cuando hayas hecho la auditoría eléctrica, te resultará mucho más fácil identificar los ámbitos en los que puedes reducir tu consumo de energía.

2. Cambia de proveedor de electricidad

Una de las formas más sencillas de ahorrar en la factura eléctrica es cambiar de proveedor. Si comparas precios y buscas las tarifas más baratas, puedes ahorrar cientos de euros. Para ello, utiliza un sitio web de comparativas de precios, que te ayudará a encontrar la mejor oferta del mercado.

Otra de las cosas que puede beneficiarte es elegir una cuenta digital con la que puedas administrar tus facturas mensuales online. Esto suele salir más barato, ya que muchas compañías cobran el envío de facturas en papel. Aparte de eso, no olvides enviarle a tu proveedor de electricidad las lecturas de los contadores para que te cobren exactamente lo que estás consumiendo.

3. Controla tu iluminación

Seguro que no hace falta que te recordemos que apagar la luz cuando sales de una habitación puede abaratar la factura eléctrica. Pero si quieres ahorrar de verdad, puedes hacer muchas cosas más que apagar un simple interruptor. Un buen consejo que podemos darte es que cambies todas las bombillas por lámparas fluorescentes compactas (CFL) con eficiencia energética o, mejor aún, diodos emisores de luz (LED).

Aunque una bombilla CFL vale más que una bombilla convencional, después de nueve meses de uso habrás amortizado esta inversión en consumo energético, por lo que todo lo que ahorres más adelante serán beneficios. Por otra parte, las bombillas LED son incluso más rentables. Las bombillas LED no solo son un 75-85 % más eficientes que las convencionales, sino que, además, duran entre 15 y 25 veces más.

4. Cuidado con el agua que consumes

El agua caliente suele constituir el segundo mayor gasto eléctrico de un hogar, pero no tiene por qué serlo. Aparte de arreglar los grifos que goteen y de cerrar el grifo mientras te cepillas los dientes, hay otras cosas que puedes hacer para reducir el gasto en consumo de agua.

Para empezar, puedes darte duchas más cortas. Calentar agua requiere mucha energía, y la energía sale cara. Solo pasando dos minutos menos en la ducha, puedes consumir 23 litros menos por cada ducha. Si te duchas a diario, esto se traduce en un ahorro anual de unos 8.400 litros, que pueden reducir bastante tu factura eléctrica (además de ser bueno para el medio ambiente).

Por otra parte, puedes cambiar el cabezal de la ducha por uno que tenga eficiencia energética. Cuando busques un nuevo cabezal de ducha, fíjate en los que tengan una tasa de flujo de 2,5 gpm. Los cabezales eficientes limitan el flujo de agua, pero te aseguramos que no tendrás la sensación de estar bajo un grifo que gotea.

Por último, plantéate reducir la temperatura del calentador de agua. Es algo que solemos pasar por alto. La mayoría de las calderas están configuradas por defecto a 60 °C, pero esta temperatura es mucho más alta de lo necesario. Procura configurar tu calentador a 50 °C. De esta forma, no solo reducirás el consumo de energía (ya que cuesta menos calentar agua a 50 ºC que a 60 °C), sino que también reducirás la cantidad de dinero que pierdes manteniendo el agua caliente cuando la caldera está en reposo.

5. Presta atención a tus aparatos eléctricos

Dejar los aparatos eléctricos en modo de espera en lugar de apagarlos aumenta el consumo de energía a lo largo del tiempo. Para evitarlo, procura conectar tus aparatos con control remoto a una regleta inteligente. La regleta inteligente apagará de forma automática todos los aparatos que no estén siendo utilizados.

6. Configura tu termostato

Calentar un hogar requiere uno de los mayores consumos de electricidad. Sin embargo, puedes reducir tu consumo eléctrico ajustando el termostato con inteligencia. Con que solo bajes el termostato dos grados, puedes ahorrar hasta un 5 % en tu factura de la calefacción. Si lo reduces en cinco grados, podrás ahorrar hasta un 10 %. Invertir en un termostato inteligente que se ajuste de forma automática a la temperatura que deseas puede ahorrarte tiempo y dinero.

Otro de nuestros consejos es colocar el termostato en el lugar adecuado. Si está expuesto a la luz solar o a una corriente de aire, puede modificar la temperatura de forma innecesaria y arruinar tu presupuesto eléctrico. Para evitarlo, procura que el termostato esté en una pared interior, cerca del centro de la casa, lejos de la luz del sol, de ventanas, puertas, pasillos y de la cocina.

7. Cambia tu forma de lavar la ropa

Para ahorrar dinero en la colada, puedes hacer tres cosas:

1. No pongas la lavadora si no está llena. Utilizar un ciclo entero para lavar unas cuantas camisetas y un par de calcetines no te ayudará a reducir tu factura eléctrica.

2. Lava la ropa a una temperatura más baja, ya que utilizar agua caliente sale más caro.

3. Tiende la ropa en el balcón en lugar de utilizar una secadora.

8. Tu nevera tiene que estar fría, pero sin pasarse

Cuanto más fríos estén tu nevera y tu congelador, más energía consumirán. Para evitarlo, ajusta la temperatura de la nevera a entre 1,5 °C y 3 °C y la del congelador a unos -18 °C. De este modo, reducirás tu consumo eléctrico sin que los alimentos se echen a perder.

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Cómo ahorrar en la factura eléctrica en verano y en invierno

Como la mayoría del consumo eléctrico anual se dedica a calentar o enfriar el hogar, es importante ajustar los hábitos de consumo a los cambios estacionales. Te ofrecemos unos cuantos consejos para conseguirlo.

9. Plantéate comprar una estufa eléctrica

Sobre todo si vives solo o trabajas desde casa, si solo necesitas calentar una habitación de la vivienda, te saldrá más barato bajar el termostato e invertir en una estufa eléctrica portátil en lugar de conectar la calefacción central. Si dejas de calentar toda tu casa o tu piso innecesariamente, puedes ahorrar un montón de dinero en la factura eléctrica. Pero no dejes la estufa conectada cuando te vayas, ya que puedes provocar un incendio.

10. Sella las filtraciones de aire

Si tus ventanas silban o notas una corriente de aire en los marcos de las puertas, puede que sea hora de aislarlas con más eficacia. Las filtraciones de aire provocan un enorme derroche de electricidad, ya que a la calefacción le cuesta más calentar las habitaciones para contrarrestar la pérdida de aire caliente por los huecos de las puertas y ventanas. Lo bueno es que la solución es fácil y barata.

Lo más sencillo es invertir en cinta térmica autoadhesiva, disponible tanto en goma como en plástico. El dorso es adhesivo, por lo que se pega con facilidad a los marcos de las puertas y ventanas, y, cuando se ejerce presión sobre la cinta, la goma o el plástico sella los huecos para que el aire no pueda entrar ni salir. Otra ventaja es que también tiene un efecto amortiguador, por lo que evita los portazos. Cuando la hayas instalado, recuerda cambiarla cada tres años para garantizar que continúe cumpliendo su función.

11. Toma decisiones eficientes

Te parecerá una obviedad, pero llevar ropa calentita dentro de casa en invierno y prendas más frescas en verano puede reducir el consumo de la calefacción y el aire acondicionado. Solo invirtiendo en un buen albornoz o un jersey bien calentito para estar por casa durante los meses de invierno, puedes recortar tu consumo energético en gran medida y reducir tu factura eléctrica anual.


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