Tarjeta de crédito, tarjeta de débito y tarjeta prepago: te explicamos la diferencia

Probablemente las uses a diario pero no sabes muy bien en qué se diferencian. Si tuvieras que elegir entre crédito, débito o prepago, ¿sabrías cuál es la más adecuada para ti?

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En España, solemos utilizar incorrectamente el término «tarjeta de crédito» para referirnos a cualquier tipo de tarjeta. Aunque las tres tienen muchas cosas en común (como la fecha de caducidad, el número de tarjeta o los proveedores como Visa o Mastercard), en realidad son muy diferentes. A continuación te explicamos las diferencias para que sepas cuál es la opción que se adapta mejor a tus necesidades.

Tarjetas de débito: una apuesta segura

Tarjetas asociadas a tu cuenta bancaria

Las tarjetas de débito te permiten hacer operaciones con el dinero disponible en tu cuenta. La mayoría de estas tarjetas son Visa o Mastercard y se aceptan en todo el mundo.

Estas tarjetas están asociadas a tu cuenta bancaria, por lo que todos los pagos o retiradas de efectivo se descuentan directamente de ella y no hay peligro de gastar más dinero del que tienes. Todas las tarjetas Mastercard de N26 son de débito.

Para este tipo de tarjeta, es recomendable que compruebes regularmente tu cuenta bancaria para asegurarte de que no hay ningún cobro de más. Con la Mastercard y la cuenta de N26 recibes notificaciones instantáneas en tu móvil con cada transacción para que estés al tanto de todo lo que pasa en tu cuenta. Esto también te ayuda a controlar mejor tu presupuesto. Por ejemplo: si vas a salir a cenar, puedes comprobar desde la app si tienes dinero suficiente en tu cuenta para pagar la cena con tarjeta.

Algunos bancos te permiten realizar operaciones aunque no tengas saldo suficiente. Estas operaciones se conocen como descubiertos y siempre tienen fijado un límite que no se puede superar. También te cobrarán comisiones dependiendo de la cantidad de dinero y del tiempo que tu cuenta esté en negativo. Yendo al grano: un descubierto nunca es gratis y al final te puede salir caro.

Las tarjetas de débito inmediato son las más baratas del mercado y las más populares. Son perfectas para usarlas a diario, ya sea en España o en el extranjero, independientemente de cual sea tu presupuesto.

Servicios: ¿Premium o estándar?

Los beneficios de cada tarjeta de débito dependen del tipo de cuenta que elijas. Si optas por una tarjeta premium, las ventajas suelen ser garantías de compra, seguro de viajes, etc.

Al final todo depende de tu banco. Seguramente habrás oído hablar alguna vez de nombres en plan Tarjeta Gold o Platino. En N26, ofrecemos tres tipos de tarjetas con beneficios especiales: N26 Smart, N26 You y N26 Metal. Las dos primeras vienen en uno de nuestros 5 colores; océano, arena, pomelo, aguamarina o grafito; y la tercera es una tarjeta metalizada de acero inoxidable. Pero eso no es todo, y es que en N26 cuidamos hasta el más mínimo detalle.

Para mantener el diseño minimalista, hemos desplazado el número de tarjeta y la fecha de caducidad a la parte trasera. De esta manera eliminamos los números en relieve de la mayoría de las tarjetas de toda la vida. ¿Pasa algo por no tener estos numeritos en relieve? Pues nada siquiera. Antiguamente, los números de las tarjetas se resaltaban así para que las máquinas pudieran leerlos. Este método ha pasado a la historia, ya que hoy en día todos los lectores de tarjetas reciben la información a través de los chips o las bandas magnéticas.

Tarjetas de crédito: el modelo anglosajón

Las tarjetas de crédito, que aparecieron por primera vez en los países anglosajones, son muy diferentes a las tarjetas de débito. En lugar de sacar el dinero directamente de tu cuenta bancaria, el pago lo hace tu banco. De esta manera, la entidad está haciéndote un pequeño préstamo que, obviamente, esperan que les devuelvas. Una vez al mes tienes que pagar el «recibo» de estos pagos, es decir, tienes que reembolsar todo o una parte de lo que has gastado el mes anterior. En algunos países de Europa continental, sueles tener que pagarlo al principio del mes siguiente, mientras que en los EE.UU. y el Reino Unido puedes pagarlo por partes (aunque suele tener unos intereses bastante altos).

De esta manera, el dinero que estás gastando es un préstamo que te concede tu banco o la institución que ha emitido tu tarjeta.

Es por eso mismo que se llaman «tarjetas de crédito». Cuando solicitas tu tarjeta, también puedes firmar un acuerdo de crédito que se ajuste a tus necesidades. En ese momento y, en acuerdo con el banco, escoges el crédito máximo del que podrás disponer. Dependiendo de tus ingresos y tus avales, te recomendarán un límite acorde con tus posibilidades.

Con estas tarjetas, puedes hacer pagos y operaciones bancarias como con cualquier otra tarjeta de débito.

Desde 2016, las llamadas «tarjetas de débito diferido» se han visto como tarjetas de crédito. Con una tarjeta de débito diferido, el balance de tu cuenta permanece intacto hasta el día en el que se te deduce todo lo que has gastado durante ese mes. La diferencia que hay con las tarjetas de crédito es que, con el débito diferido, solo vas a utilizar el saldo que tengas disponible. Simplemente se retiene la cantidad que hayas gastado y, a final de mes, se descuenta todo de una vez. Otra cosa a tener en cuenta es que las retiradas de efectivo sí que se deducen inmediatamente de tu cuenta.

Las tarjetas de crédito podrían darte algún susto

Si escoges una tarjeta de crédito, recuerda que siempre hay que tener cuidado. Aunque puedas gastar tanto como quieras, corres el peligro de gastar más de lo que tienes en tu cuenta; unas zapatillas nuevas, una mochila para el gimnasio, un vuelo Madrid-Berlín dentro de dos semanas, etc. Puede ser tentador empezar a gastar sin control, pero seguro que no te apetece verte a fin de mes sin un céntimo para pagar las facturas. Hay un gran riesgo de endeudarse y, si lo haces, los intereses que te van cobrar te pueden dejar temblando.

Además, las tarjetas de crédito suelen tener comisiones de gestión anuales, que pueden llegar a salir caras. Por eso, lo mejor es no despistarse de cuánto se gasta para no llevarse sorpresas a final de mes.

Tarjetas prepago: las recién llegadas

Las tarjetas prepago aparecieron por primera vez en los países anglosajones mucho antes de que se comercializaran en la zona euro, después de la ratificación de la ley SEPA en 2009. Desde entonces, el suministro de tarjetas prepago se ha disparado.

Pero, ¿qué es una tarjeta prepago? Son tarjetas que te permiten operar sin tener una cuenta bancaria.

Además, también puedes hacer todas las operaciones que harías con una cuenta bancaria: retiradas de efectivo, transferencias, pagos con tarjeta, etc. Lo primero que debes hacer es meter dinero en la tarjeta y, una vez hayas agotado esa cantidad, no podrás gastar más; hasta que la recargues otra vez.

Con las tarjetas prepago no necesitas abrir una cuenta bancaria, sino que el proveedor del pago creará una especie de monedero electrónico con una cuenta online (también conocido como bankless account). Para la mayoría de las transacciones, estas instituciones no necesitan recurrir a los bancos.

Las tarjetas prepago pueden ser anónimas; siempre y cuando no tengas más de 1.000 €; o pueden ser intransferibles. Algunos proveedores también proporcionan comprobantes de tus datos bancarios, que pueden estar a tu nombre o a nombre de la institución con la que has abierto la cuenta. En el último caso, cuando quieras recibir una transferencia deberás indicar los datos de tu tarjeta.

Servicios limitados

El principal inconveniente de las tarjetas prepago es que te imponen límites en las retiradas de efectivo, las recargas o los pagos mensuales o anuales, que varían dependiendo de la entidad bancaria. Si son demasiado bajos, pueden acabar convirtiéndose en un obstáculo si quieres usar la tarjeta a diario.

Otro problema es que muchas entidades de pago no tienen licencia bancaria, lo cual puede llegar a ser peligroso porque significa que tu dinero no está asegurado por ningún fondo de garantías de depósitos. ¿Qué significa esto? Quiere decir que podrías perder tu dinero si la entidad cae en bancarrota.

¿Cómo debería elegir?

Para ayudarte a encontrar lo que necesitas, aquí te recomendamos 4 cosas que deberías considerar antes de elegir:

  • Revisa los lugares en los que se acepta tu tarjeta. ¿La puedes utilizar en cualquier sitio? ¿Solo en España o también en el extranjero?

  • Investiga acerca de las tarifas y las comisiones que te pueden cobrar (por retirar efectivo en el extranjero, pagos en otras divisas, transferencias internacionales, etc.).

  • Asegúrate de que la cuenta o la tarjeta se ajusta a tus necesidades (servicios premium, seguros, garantías de compra, etc.).

  • Comprueba que tu dinero estará a salvo (prevención contra el fraude, licencia bancaria, fondo de garantía de depósitos, etc.).

N26, El Banco Móvil, ofrece cuentas bancarias y tarjetas de débito Mastercard aceptadas en todo el mundo. Puedes optar por la cuenta estándar gratuita o por una suscripción premium, tanto si necesitas una cuenta personal como una cuenta autónomos. Sin gastos de mantenimiento ni uso mínimo. Y todo esto en una sola app del móvil que va contigo a todas partes. Además, el servicio de Atención al Cliente también está disponible en español.

Por N26

El banco móvil que se adapta a ti

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