El reto de no gastar promete transformar tus finanzas, pero ¿de verdad es para tanto?
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¿Podrías estar un mes entero sin gastar ni un euro en nada que no sea esencial? En eso consiste el reto de no gastar, una tendencia viral que está convirtiendo a cada vez más gente en pros de los presupuestos (al menos durante unas semanas). Hacer estos recortes podría sacar a la luz algunos de nuestros hábitos de gasto, pero ¿de verdad es posible alcanzar la estabilidad económica a largo plazo gracias a este reto?
Desmontamos el hype del reto de no gastar
Si te has dejado caer por las redes sociales últimamente, seguro que te habrás topado con el reto de no gastar. Lo que empezó como un simple ejercicio para hacer presupuestos se ha transformado en todo un movimiento viral en el que muchísimas personas se comprometen a no desembolsar ni un solo euro en cosas que no sean esenciales durante un periodo de tiempo: un año, un mes, una semana o unos días. Desde influencers de TikTok hasta blogueros de finanzas, parece que a todos les encanta la idea de no tocar su cartera durante un tiempo.Su premisa fundamental es que solo puedes gastar dinero en cosas esenciales como, por ejemplo, el alquiler, la compra y las facturas. ¿Pero y el resto de cosas? Nada, ni pensarlo. Solo puedes gastar en básicos. Las personas que hacen el reto suelen apuntar su progreso en un calendario para contar su racha de días consecutivos sin gastar, pero cada uno lo hace de una forma un poco distinta. Mientras que hay gente que prefiere cortar por lo sano y renunciar a todo lo que no sea esencial, también hay gente que prefiere tener un plan más flexible que se adapte a sus circunstancias.
Las ventajas secretas de gastar menos
Si tus gastos están fuera de control, el reto de no gastar podría venirte de maravilla. También podría resultarte útil si tienes un objetivo económico en mente, como ahorrar para tus próximas vacaciones o lidiar con algún gasto inesperado. Será, cuando menos, una oportunidad para evaluar qué aporta un valor real a tu vida y qué podría ser una costumbre pasajera. Muchas personas cuentan que, cuando pisaron el freno y dejaron de gastar en lo de siempre, entendieron a dónde iba a parar su dinero y a qué gastos podían renunciar sin problemas.¿Sabes cuál es uno de los mayores beneficios de no gastar nada? Aplazar la gratificación. El reto de no gastar puede ayudarnos a mejorar en esto: a ser capaces de parar antes de hacer una compra y darnos más tiempo para decidir si necesitamos algo o no. También nos motiva a aprovechar mejor aquello que ya tenemos, como acabar la comida de la despensa o redescubrir hobbies que no requieren un gasto adicional. En definitiva, es un reto que podría ayudarnos a recuperar el control de nuestras finanzas y a gastar con más intención.
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Cómo no caer en el lado oscuro: los gastos por venganza
Aunque el reto de no gastar podría ayudarte a no hacer compras innecesarias, también tiene un posible inconveniente: la tentación de darte un capricho enorme cuando termines el desafío. Al igual que ocurre con las dietas de choque, ponerte límites tan extremos también podría llevarte a darte un atracón, es decir, a hacer compras compulsivas como reacción a haberte privado de tantas cosas.Centrarse demasiado en no gastar puede crear una mentalidad de «todo o nada», lo que dificultará la transición a gastar con intención. Después de semanas con tantos límites, es fácil justificar un gasto innecesario, pero esto podría echar por tierra todo el progreso que tanto te ha costado conseguir. Para no caer en el ciclo sin fin de despilfarrar y purgarte a ti mismo, te recomendamos que planifiques una pequeña recompensa al final de cada periodo de cero gastos. Por ejemplo, salir a cenar con amigos, una chaqueta nueva o cualquier otro caprichito con un precio razonable que ayude a satisfacer las ganas de gastar y no desbarate tus objetivos económicos.
Cuando no gastar en caprichos no es opcional
Para las personas que viven al día con las facturas, no beber café por la mañana y no hacer compras compulsivas no es un reto, es una realidad. Se llama supervivencia. No todo el mundo tiene la estabilidad económica necesaria para poder ahorrar dinero y hacer un parón para no gastar en caprichos. A veces, las tendencias de redes sociales, como el reto de no gastar, muestran una imagen poco realista del bienestar económico, lo que puede provocar que las personas con menos recursos se sientan ajenas a dicha realidad.Las redes sociales llevan estos desafíos al extremo, convirtiéndolos a veces en una mera actuación y no en un verdadero ejercicio económico por el bien de las finanzas de la persona. Cuando veas a influencers documentando su día a día «sin gastar en nada», recuerda que la realidad económica de cada persona puede ser muy distinta. No todo el mundo tiene una red de seguridad en la que apoyarse si algo va mal ni puede permitirse comprar todos los productos básicos que necesitará antes de un mes de cero gastos.
Cómo conseguir que el reto de no gastar funcione en el día a día
Es importante ser consciente de que ponerse límites estrictos para no gastar no siempre es una solución factible a largo plazo. En vez de ponerte normas tan estrictas, podría ser más útil si adaptas el reto a tu estilo de vida. Por ejemplo, podrías decidir gastar menos en ropa, pero darte algún pequeño capricho ocasional, como quedar para tomar un café una vez a la semana. Definir ciertos días de cero gasto a lo largo de la semana también podría ayudarte a crear hábitos económicos más conscientes, pero sin sentir demasiadas ataduras.En vez de eliminar todas las compras opcionales por completo, céntrate en priorizar las cosas que más valor aportan a tu vida. Si te tomas un tiempo para evaluar tus compras, conseguirás tener un equilibrio mejor meditado entre la seguridad económica y la satisfacción personal. El bienestar financiero no solo consiste en ahorrar, también consiste en saber gastar con conocimiento y de forma que encaje con tus valores y objetivos. Encontrar este equilibrio nos garantiza que no solo nos dediquemos a ahorrar, sino también a disfrutar al máximo lo que tenemos.
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