Si existe, hay una suscripción para eso

La pandemia del Covid-19 ha encaminado nuestros hábitos de consumo hacia los servicios de suscripción. Sigue leyendo este artículo para descubrir cómo y por qué.

La pandemia del Covid-19 ha cambiado la forma en que vivimos y ha acelerado ciertas tendencias emergentes, como el teletrabajo y el aumento de las ventas online. Echemos un vistazo más de cerca a otro fenómeno en auge: los servicios de suscripción online.

El éxito de los servicios de suscripción online durante los últimos años no es de extrañar. A medida que la vida diaria se vuelve más ajetreada, las suscripciones te brindan acceso a una variedad de servicios a tu medida, entregados directamente en tu puerta, tu ordenador o tu televisión. Hoy en día hay suscripciones para todo tipo de servicios: la tecnología que usas, tu bici, lo que ves en la tele y hasta lo que come tu perro.

Según nuestra encuesta, realizada entre 6.000 consumidores en Europa, casi un tercio de los encuestados (31 %) tiene más suscripciones ahora que el año anterior a la pandemia. De hecho, muchos europeos han recurrido a las suscripciones durante el año 2020, impulsados por el aburrimiento al estar enclaustrados en casa.

Hoy en día, el 41 % de los europeos se suscribe a 2 o 3 servicios y, casi una cuarta parte de los encuestados (24 %), se ha suscrito a más de 4 servicios. Parece que los meses de confinamiento y las interacciones sociales limitadas durante más de un año nos han vuelto más propensos a pagar por estos servicios que antes. Gastamos una media de 38,75 € al mes (y 465 € al año) en suscripciones.

Un movimiento liderado por los más jóvenes

Las personas más jóvenes no solo tienen más probabilidades de usar una suscripción (el 33 % de las personas de 18 a 34 años tienen más de 4), sino que están dispuestas a pagar más que los mayores de 35. Las personas de 18 a 24 años gastan una media de 47,74 € al mes en sus suscripciones (o 573 € al año) en comparación con solo 20,01 € al mes (240 € al año) para los mayores de 65 años.

Esta tendencia no es sorprendente. Las personas jóvenes, junto con el desarrollo de internet, se sienten lógicamente más cómodas con la idea de adoptar servicios digitales. Sin embargo, las suscripciones no están reservadas para los jóvenes, sino que las personas mayores también recurren cada vez más a estos servicios. No olvidemos que los 25-34 años de hoy son los 45-54 años del mañana, y que la afinidad por las suscripciones bien podría mantenerse a largo plazo. Por lo tanto, los proveedores de servicios de todo tipo deben comenzar a pensar en cómo adoptar un modelo de suscripción digital o, de lo contrario, se quedarán al margen.

En busca de la flexibilidad

Otra tendencia notable entre los consumidores es su necesidad de flexibilidad. Nadie quiere suscribirse a un servicio y verse obligado a pagar durante los próximos 12 meses. Para casi un tercio de los europeos (32 %), lo más importante es poder cancelar una suscripción en cualquier momento y sin cargo. El 29 % dice que quiere poder acceder a los servicios a los que se suscribe esté donde esté.

Este requisito refleja una tendencia general hacia la digitalización de los servicios cotidianos. Si tienes la posibilidad de pedir un taxi o una pizza desde tu móvil en mitad de la noche, ¿no deberías poder activar o desactivar una suscripción de la misma forma?

La gente pide más: ¿qué hacen los bancos?

A medida que el público se familiariza con el modelo de suscripción, muchos esperan que se les dé otros servicios adicionales. A la luz de la crisis sanitaria, al 16 % de los europeos les gustaría poder suscribirse a un servicio de entrega de alimentos o a un servicio de atención médica o de medicamentos.

La demanda se extiende incluso a algunos servicios esenciales. Una de cada diez personas dice estar interesada en suscribirse a servicios bancarios, lo que revela un cambio en las relaciones típicas del cliente con su banco.

Durante la última década, el mundo bancario se ha visto agitado por nuevos actores capaces de ofrecer una alternativa a los bancos tradicionales. En N26, ofrecemos un enfoque diferente que es a la vez más personal y centrado en el cliente, además de ser 100 % móvil y digital.

De hecho, nuestra encuesta revela que nuestro enfoque va en línea con las expectativas, cada vez más altas, de los clientes hacia su banco. Por ejemplo, al 31 % de los encuestados le gustaría beneficiarse de un 10 % de cashback o un programa de cashback en todas sus compras, mientras que al 21 % le gustaría poder aprovechar el seguro de coche incluido en su cuenta bancaria.

En un momento en el que muchos bancos europeos están subiendo sus comisiones por servicios básicos, nuestro estudio no deja lugar a dudas: los consumidores buscan servicios totalmente digitales y fáciles de usar que satisfagan todas sus necesidades, pero con la máxima flexibilidad. Al satisfacer estas necesidades, algunos bancos lograrán diferenciarse de la competencia y anteponerse.

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